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28 Cuidad de vosotros mismos y de todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha puesto como obispos para pastorear la iglesia de Dios,[a] que él adquirió con su propia sangre.[b] 29 Sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos feroces que procurarán acabar con el rebaño. 30 Aun de entre vosotros mismos se levantarán algunos que enseñarán falsedades para arrastrar a los discípulos que los sigan.

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Footnotes

  1. 20:28 de Dios. Var. del Señor.
  2. 20:28 su propia sangre. Var. la sangre de su propio hijo.